viernes, 27 de julio de 2012

Bangkok 1ª parte

Tras unas semanas escribiendo de otros temas, retomo mis aventuras por los países asiáticos, más concretamente por Tailandia. Próxima parada: Bangkok.


Como recordaréis de los post anteriores, aterrizamos en este país, provenientes de Vietnam y Camboya, países maravillosos en los que se da por sentada la buena fe de las personas y en los que nadie intentará estafarte. ¿Por qué digo esto? Tailandia no es menos espectacular que estos países y la mayor parte de la gente es muy amable y servicial, pero hay que estar bastante alerta si no quieres caer en las redes de los taxistas o conductores de tuk tuk que intentarán cobrarte más o llevarte a tiendas de sus familiares y amigos para hacer el agosto contigo.

Aún no sabíamos qué nos depararían el resto de días de nuestra estancia en Bangkok, pero nada más llegar al aeropuerto, un taxista intentó timarnos y quería cobrarnos 1100 THB por un trayecto de 450 THB!!! Menos mal que siempre llevo todos mis viajes super preparados y sabía que era imposible que costara ese precio y nos negamos a pagarlo.

Nuestra visita a Bangkok coincidió con las graves inundaciones que asolaron parte de las ciudades este invierno pasado y hasta llegar allí no sabíamos qué situación nos íbamos a encontrar. Por suerte para nosotros, el gran mercado de Chatuchack ya no estaba inundado y nada más llegar aprovechando que era domingo y sólo abre en fines de semana, nos dirigimos allí a hacer nuestras primeras compras.

Se trata de un gran mercadillo al aire libre y bajo techo, lleno de pasillos que se cruzan unos con otros y con multitud de puestos de todo tipo de cosas. Es parecido al sistema de Camdem Town de Londres, pero no con tanto encanto.

Eso sí, me compré una lámpara hecha con cocos y con forma de jirafa, que es una monada!!!

Tras el agotador paseo de compras, un baño en la piscina de la azotea del hotel con una jarra de cerveza bien fresquita, y nos hemos ido a darnos un masaje relajante thai a un sitio que nos recomendó una amiga tailandesa.

De vuelta al hotel, una parada en el mercado nocturno de Patpong, lleno de gente, puestos de imitaciones, bares con shows sadomasoquistas, chicas en ropa interior bailando en barras americanas,…, todo un mundo!!!

Al día siguiente y tras un potente desayuno disfrutando de las vistas de la ciudad desde la azotea de nuestro hotel, cogimos el skytrain, rumbo a Sathorn, el muelle donde se cogen los taxis del agua.

Siguiendo las recomendaciones de nuestra amiga tailandesa, entramos en el ShangriLa Hotel para reservar la cena en barco por los canales, pero no se podía porque el nivel del agua estaba muy alto a causa de las inundaciones. Aún así, el paseo a través de todo el hotel, fue un verdadero lujazo, y el botones de la puerta vestido como el Dr. Livingston, lo más. Ja, ja!!!

El taxi de agua nos dejó en la zona del Palacio Real, y nuestra primera visita fue para el Wat Arun, que recuerda a los templos de Camboya y con unas escaleras igual de empinadas o más!!!


De aquí, pasamos al Wat Po, el templo por excelencia de los masajes, y no quisimos dejar de probarlos en su escuela. Una gozada y baratitos!!!

En este templo está en Buda reclinado de 45m de largo. Es espectacular!!! Además, había una especie de pucheros, unos 50 o más, todos en fila y comprabas un cuenco de moneditas por 20 THB y tenías que ir echando una moneda en cada uno de ellos para que escuchara tus plegarias. Por supuesto, que lo hicimos!!! Ja, ja!!! Ya no sabíamos ni dónde echábamos las moneditas después del 30 o así.

Nuestra siguiente visita, el Palacio Real y de camino, intentaron timarnos de nuevo diciendo que estaba cerrado para llevarnos en tuk tuk a ver otras cosas que les interesaban. Menos mal que no les creímos y llegamos a la puerta que por supuesto, estaba abierta. Cómo son!!!

Nada más entrar, nos informaron que por respeto al Rey había que ir tapado, y tuve que alquilar una falda thai granate con una camisa amarilla, que desde luego rompieron todo mi glamour para la visita, pero que, según mi chico, estaba guapísima. Cómo se nota qué íbamos de Luna de Miel!!! Ja, ja!!!

Tras disfrutar de toda la ostentosidad y las cantidades ingentes de oro que tiene por todos los lados el Rey de Tailandia, nos fuimos a comer a la animada calle de Khao San Road. Desde allí y en un taxi con taxímetro (otro nos quería timar y no ponerlo), llegamos a la Montaña Dorada. Un templo con una escalera circular de 444 escalones y con unas bonitas vistas.

Al salir y ya bastante cansados, un paseo hasta el Columpio Gigante y la Pagoda que está al lado y unas últimas compras en el Centro Comercial MBK (aquí se puede regatear como si estuvieras en la calle). Ah!!! No olvidéis acercaros a la calle lateral del Templo Mahatat a comprar unos amuletos super chulos y muy auténticos!!!

En el próximo post, más pistas sobre esta ciudad…

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