lunes, 8 de octubre de 2012

Nace la Escuela de Vino Amayra

De la mano de Miguel Ángel Flores, enólogo y artífice de la carta de vinos, el restaurante Amayra estrena su escuela de vinos donde aprender de la manera más amena y sencilla los aspectos más relevantes del mundo del vino

El vino forma parte de nuestra cultura y se manifiesta en nuestras relaciones sociales, por lo que cada vez es más importante tener unos conocimientos básicos en materia vinícola que nos ayuden a disfrutar de este pequeño placer tanto de manera individual como en grupo, ya sea en almuerzos de trabajo, cenas con amigos, celebraciones de empresa o cualquier otro tipo de evento en el que el vino esté presente.


Conscientes de ello y contando con el amplio conocimiento que atesora en materia vinícola su enólogo Miguel Ángel Flores, el restaurante Amayra se apunta a la vuelta al cole presentando los cursos de vino de la nueva “Escuela de vino Amayra”.

Existen dos tipos:

  • “Sesión enológica en Amayra”: un seminario de 2h de duración en el que se aprenderá lo más básico de la cultura del vino y su técnica, se aprenderá a realizar una cata y se pondrá en práctica catando tres tipos de vinos diferentes.
El precio de este curso es de 20 €.

  • “Curso de cata de vinos de Amayra”: para los que quieran ahondar más en el mundo del vino y quieran tener una base sólida para desenvolverse en cualquier situación y ante cualquier tipo de vino. Con un total de 8h de duración repartidas en una sesión a la semana de 2h durante 4 semanas. Una visión más amplia de la teórica del mundo del vino, así como la posibilidad de catar hasta unos 25 tipos de vinos diferentes, entre blancos, rosados, tintos jóvenes y crianza, cavas, dulces, finos, …
El precio de este curso es de 65 € y también se puede realizar en formato intensivo en un solo fin de semana.


Además, ambos cursos están disponibles en bono-regalo, ideal para obsequiar a nuestros familiares y amigos estas Navidades.

Yo ya he decidido qué voy a regalar estos Reyes. ¿Y tú?

Dirección: Alcalá, 19
Teléfono: 91 523 46 57
Horario de apertura: abre de lunes a domingo, excepto domingos mediodía, de 13:00 a 16:00 horas y de 20:30 a 23:30 horas.
Precio medio: 35 €

lunes, 24 de septiembre de 2012

“Camino Food & Drink”, un restaurante de cocina sencilla elaborada con materias primas de la más alta calidad

“Si la vida tiene algo de bueno, es que todos los días hay que parar para comer” (Luciano Pavarotti). Con esta sencilla frase, la página web del restaurante Camino Food & Drink nos da la bienvenida y nos hace tomar conciencia de la filosofía de cocina que nos encontraremos al cruzar las puertas de este restaurante ubicado en la zona de negocios de Madrid.

Una cocina mediterránea y de mercado con una elaboración sencilla, donde las protagonistas indiscutibles son las materias primas de la mejor calidad, que llegan a diario al restaurante directamente de sus lugares de origen.


El artífice de este nuevo proyecto es el empresario Víctor Pombo de la Serna, con más de 10 años de andadura en el sector de la restauración, tras toda una vida dedicada al mundo de la publicidad, y antiguo responsable de los restaurantes Candela, La Tertulia y La Beata.

En su carta podemos encontrar platos tales como: alcachofitas naturales a la parrilla con jamón de Guijuelo, anchoas de Santoña 00 o vieiras a la parrilla, entre los entrantes; hamburguesa de buey del valle del Esla, rape al horno o pallarda de ternera gallega con patatas, entre los principales; y la mejor tarta del mundo de chocolate portuguesa o la tarta tatín de manzana con tofee, entre los postres.


Además, para continuar fiel a su filosofía de una alimentación sana basada en los productos de la dieta mediterránea, en el menú de cada día (cuenta con uno de 14 € y otro de 20 €), el nutricionista Fernando Zaragozá Arnáez, nos sugiere la mejor combinación de primeros y segundos para llevar una dieta equilibrada.

Para regar todos estos platos, el restaurante Camino Food & Drink cuenta con una carta de unas 20 referencias entre tintos, blancos, rosados y cava. La oferta la completa una selección de exclusivas ginebras como Citadelle, Hendrick’s, Pink 47, Nº 209, …, todas ellas servidas con tónica Fever Tree, para poner el broche final a la comida o cena.


Camino Food & Drink es un restaurante diseñado en dos alturas con una decoración minimalista y cálida al mismo tiempo, donde la luz juega un papel protagonista, todo ello obra de la arquitecta de interiores Marta Lozano. En la planta calle, una barra de pinchos y otra para comidas más informales nos dan la bienvenida, además de un pequeño lounge donde tomar una copa o alguna de sus especialidades de tés. Además, la planta superior cuenta con un privado con capacidad para 18 comensales. En el exterior, posee una terraza acondicionada con calefacción y mantas para poder disfrutar de ella durante todo el invierno.

El restaurante Camino Food & Drink cuenta con otro valor añadido, y es la posibilidad de terminar la cena tomándose una copa en la discoteca “Boss”, ubicada junto al restaurante. Además, esta discoteca con capacidad para unas 150 personas, se puede reservar para celebrar cualquier tipo de evento con catering servido por el propio restaurante.

¿Tienes un plan mejor?

Dirección: Gutiérrez Solana, 6
Teléfono: 91 411 24 01
Horario de apertura: abre ininterrumpidamente de lunes a domingo de 12:00 a 1:00 horas y los viernes y los sábados hasta las 02:30 horas.
Precio medio: 35 €

martes, 28 de agosto de 2012

Un par de días en Phuket

Nuestra última parada en nuestro viaje por el sudeste asiático fue en Phuket. Solo teníamos dos días para descansar de nuestro largo periplo y los aprovechamos a tope.

Nada más llegar al aeropuerto de Phuket, cogimos un minibús que nos llevaba hasta nuestro hotel y que, por supuesto, nos hizo la correspondiente parada en una pequeña agencia en mitad del camino para tratar de vendernos excursiones varias.

En el hotel, nos esperaba una sorpresa de Honey Moon!!! Un corazón con pétalos de rosa sobre la cama junto a dos bonitos cisnes hechos con toallas y una botella fresquita de champagne francés con dos tartitas de corazón en las que se podía leer “Happy Honey Moon”. Además, la habitación era una pasada, con vistas al mar y a la piscina, cama de 2 m o más con dosel, bañera integrada en la habitación,… Qué os voy a contar!!!

Tras una tarde de playita, pisci y relax, nos pusimos guapos para dar un paseo por los mercadillos nocturnos. Cenamos en un italiano que estaba genial, y en el que el chef Mauro nos atendió como si fuera nuestra casa!!!

Antes de dormir, un paseo por la famosa Bangla Road, llena de bares de shows bastante subiditos de tono, donde las chicas disparan pelotas de ping pong con…, ya me entendéis; los travestis y las chicas (difícil de diferenciar en la mayoría de las ocasiones) bailando en barras americanas; bares con conciertos; un curioso juego de clavar un clavo en un tronco de árbol a martillazos; iguanas y saimiris para hacerte una foto con ellos; y otras muchas situaciones más que no sé muy bien cómo explicar de la manera más light posible. Una zona muy, pero que muy vibrante, no apta para recatadas como yo. Ja, ja!!!


A la mañana siguiente a las 6:00h ya estábamos en pie rumbo a Phi Phi, donde se rodó la película “La Playa” de Leonardo di Caprio. Al subirnos a la lancha, se nos ocurrió la brillante idea de sentarnos en la proa por eso de que fuera más emocionante el trayecto y… Dios mío!!! Qué mal lo pasamos!!! El mar estaba bastante picado y aquello pegaba unos botes que nos iban a partir en dos. Al cabo de un rato haciéndonos los machitos, le pedimos al capitán que nos dejara pasar a la parte trasera que iba cubierta porque yo estaba casi a punto de llorar pensando que en un bote nos salíamos por la borda. Dentro también se notaban bastante los botes, pero mucho menos que en la proa.

Nuestra primera parada fue para hacer snorkel rodeados por miles de peces rayados. Les tiraban comida desde el barco alrededor nuestro y de pronto te veías cercado por cientos de pececillos que incluso a veces te daban algún pequeño mordisquito!!!

Tras comer de buffet en otra playa y visitar la playa de los monos, por fin llegamos a Maya Bay, la famosa playa de Leonardo di Caprio. Un baño en un paraje idílico de aguas cristalinas y arena blanca, multitud de fotos desde todos los ángulos posibles, y de vuelta al barco para disfrutar de un par de horas de relax en Khai Nok Island.


Nuestra última noche volvimos a dar un paseo por la famosa zona de perdición y cenamos en otro italiano que no estaba tan rico como el de nuestro amigo Mauro.

Al día siguiente, llegó el último día de nuestro viaje de ensueño. Mi resumen… Vietnam me hechizó, Camboya me enamoró y Tailandia me impactó.

Qué ganas tengo ya de escaparme de nuevo a descubrir otros lugares del mundo!!!

miércoles, 8 de agosto de 2012

Bangkok 2ª parte

Bueno, ya estoy de vuelta con el resto de mis aventuras por Bangkok. En el anterior post visitamos algunos de los templos más importantes, y en nuestro tercer día en esta ciudad descubrimos algunos más. Como el templo Intharawihan, con un Buda enorme al aire libre y cuyos dedos de los pies hacen de altar; el Templo de Mármol; o el Templo Traimit en la zona de Chinatown, que tiene el Buda de oro más grande del mundo de 4 m de alto y 5 toneladas de peso.

Teníamos curiosidad por visitar la fábrica más grande de Asia de antídotos para las picaduras de serpientes, para ver cómo extraían el veneno, pero ya había pasado la hora de la exhibición, así que nos fuimos a comer al cercano parque de Lumpini y a buscar a sus famosos dragones de Komodo. Vimos uno grande saliendo del agua y otro pequeñín corretear por el césped!!!


Nos volvimos al hotel a ducharnos y a prepararnos para el plan nocturno que nos esperaba: una velada de combate de boxeo thai auténtico!!!

Nada más llegar al Lumpini Stadium, localizamos a la chica que nos informó de las entradas por la mañana y compramos un par de localidades junto al ring por 2000 THB para disfrutar del espectáculo en primera fila. Muchos hombres y pocas mujeres; ambientazo tipo peli de Jean Claude Van Damme “Contacto sangriento”; en las gradas más altas tipo gallinero, cientos de thais gritando y haciendo apuestas sin parar; sillas mullidas para la zona VIP de alrededor del ring; camareras sirviendo cervezas; ventiladores en el techo para refrescar un poco el ambiente; y una orquesta tocando la musiquilla de guerra que acompaña cada combate.


En cada esquina del ring un luchador, siempre uno de rojo y otro de azul, y detrás de cada uno, sus entrenadores y su familia gritando a pleno pulmón todo tipo de consejos.

En total vimos 9 combates de 5 rounds cada uno. En el primero, al tercer round dejaron KO a uno de los boxeadores que le sacaron en camilla; en los siguientes, golpes y patadas de verdad que abrieron alguna que otra brecha; y el séptimo combate, el del campeón del mundo, al que le arrebató aquella noche el título, Rathanfa.

Durante la velada, teníamos acceso a la zona donde preparaban a los boxeadores y les daban masajes. Me lo pasé genial con el ambiente, la musiquilla y las peleas. Si es que soy un chicazo!!!

Al terminar, en un taxi a tomar un cóctel al Sky Bar del Lebua Tower. Espectacular escalinata iluminada a en el piso 62, increíble restaurante y barra de copas y maravillosas vistas de todo Bangkok iluminado!!!


¿Os imaginabas una despedida mejor?

¿Qué me llevo de esta ciudad? En Bangkok nos encontramos con una gran urbe, dominada por los rascacielos y los grandes centros comerciales, además de algunos pequeños suburbios que todavía mantienen sus tradicionales restaurantes callejeros.

A la hora de desayunar, comer o cenar, las calles se llenan de pequeños puestecillos de comida, parece que nadie cocina en su casa. Los mercadillos, como setas, en cada calle. Y la gente, mucho más interesada en sacar provecho de los turistas, intentando timarte constantemente por la calle para subir a un tuk tuk y llevarte a un sastre, una tienda o algún sitio del que él saque beneficio; o diciéndote que algo está cerrado para llevarte a otro sitio; o taxistas que se niegan a conectar el taxímetro para cobrarte más del triple por el trayecto.

A pesar de estos aspectos negativos, el encanto de viajar sobre la ciudad en el skytrain, navegar en sus taxis de agua por el río Chao Phraya, y la grandiosidad de sus maravillosos templos, hacen de esta ciudad un destino vibrante y diferente.

Koop koon kaa (gracias) Bangkok!!!

viernes, 27 de julio de 2012

Bangkok 1ª parte

Tras unas semanas escribiendo de otros temas, retomo mis aventuras por los países asiáticos, más concretamente por Tailandia. Próxima parada: Bangkok.


Como recordaréis de los post anteriores, aterrizamos en este país, provenientes de Vietnam y Camboya, países maravillosos en los que se da por sentada la buena fe de las personas y en los que nadie intentará estafarte. ¿Por qué digo esto? Tailandia no es menos espectacular que estos países y la mayor parte de la gente es muy amable y servicial, pero hay que estar bastante alerta si no quieres caer en las redes de los taxistas o conductores de tuk tuk que intentarán cobrarte más o llevarte a tiendas de sus familiares y amigos para hacer el agosto contigo.

Aún no sabíamos qué nos depararían el resto de días de nuestra estancia en Bangkok, pero nada más llegar al aeropuerto, un taxista intentó timarnos y quería cobrarnos 1100 THB por un trayecto de 450 THB!!! Menos mal que siempre llevo todos mis viajes super preparados y sabía que era imposible que costara ese precio y nos negamos a pagarlo.

Nuestra visita a Bangkok coincidió con las graves inundaciones que asolaron parte de las ciudades este invierno pasado y hasta llegar allí no sabíamos qué situación nos íbamos a encontrar. Por suerte para nosotros, el gran mercado de Chatuchack ya no estaba inundado y nada más llegar aprovechando que era domingo y sólo abre en fines de semana, nos dirigimos allí a hacer nuestras primeras compras.

Se trata de un gran mercadillo al aire libre y bajo techo, lleno de pasillos que se cruzan unos con otros y con multitud de puestos de todo tipo de cosas. Es parecido al sistema de Camdem Town de Londres, pero no con tanto encanto.

Eso sí, me compré una lámpara hecha con cocos y con forma de jirafa, que es una monada!!!

Tras el agotador paseo de compras, un baño en la piscina de la azotea del hotel con una jarra de cerveza bien fresquita, y nos hemos ido a darnos un masaje relajante thai a un sitio que nos recomendó una amiga tailandesa.

De vuelta al hotel, una parada en el mercado nocturno de Patpong, lleno de gente, puestos de imitaciones, bares con shows sadomasoquistas, chicas en ropa interior bailando en barras americanas,…, todo un mundo!!!

Al día siguiente y tras un potente desayuno disfrutando de las vistas de la ciudad desde la azotea de nuestro hotel, cogimos el skytrain, rumbo a Sathorn, el muelle donde se cogen los taxis del agua.

Siguiendo las recomendaciones de nuestra amiga tailandesa, entramos en el ShangriLa Hotel para reservar la cena en barco por los canales, pero no se podía porque el nivel del agua estaba muy alto a causa de las inundaciones. Aún así, el paseo a través de todo el hotel, fue un verdadero lujazo, y el botones de la puerta vestido como el Dr. Livingston, lo más. Ja, ja!!!

El taxi de agua nos dejó en la zona del Palacio Real, y nuestra primera visita fue para el Wat Arun, que recuerda a los templos de Camboya y con unas escaleras igual de empinadas o más!!!


De aquí, pasamos al Wat Po, el templo por excelencia de los masajes, y no quisimos dejar de probarlos en su escuela. Una gozada y baratitos!!!

En este templo está en Buda reclinado de 45m de largo. Es espectacular!!! Además, había una especie de pucheros, unos 50 o más, todos en fila y comprabas un cuenco de moneditas por 20 THB y tenías que ir echando una moneda en cada uno de ellos para que escuchara tus plegarias. Por supuesto, que lo hicimos!!! Ja, ja!!! Ya no sabíamos ni dónde echábamos las moneditas después del 30 o así.

Nuestra siguiente visita, el Palacio Real y de camino, intentaron timarnos de nuevo diciendo que estaba cerrado para llevarnos en tuk tuk a ver otras cosas que les interesaban. Menos mal que no les creímos y llegamos a la puerta que por supuesto, estaba abierta. Cómo son!!!

Nada más entrar, nos informaron que por respeto al Rey había que ir tapado, y tuve que alquilar una falda thai granate con una camisa amarilla, que desde luego rompieron todo mi glamour para la visita, pero que, según mi chico, estaba guapísima. Cómo se nota qué íbamos de Luna de Miel!!! Ja, ja!!!

Tras disfrutar de toda la ostentosidad y las cantidades ingentes de oro que tiene por todos los lados el Rey de Tailandia, nos fuimos a comer a la animada calle de Khao San Road. Desde allí y en un taxi con taxímetro (otro nos quería timar y no ponerlo), llegamos a la Montaña Dorada. Un templo con una escalera circular de 444 escalones y con unas bonitas vistas.

Al salir y ya bastante cansados, un paseo hasta el Columpio Gigante y la Pagoda que está al lado y unas últimas compras en el Centro Comercial MBK (aquí se puede regatear como si estuvieras en la calle). Ah!!! No olvidéis acercaros a la calle lateral del Templo Mahatat a comprar unos amuletos super chulos y muy auténticos!!!

En el próximo post, más pistas sobre esta ciudad…