martes, 18 de octubre de 2011

Leyendas de miedo del Madrid antiguo (1ª parte)

El próximo 31 de octubre llega la noche de Halloween y para que la disfrutéis de una manera diferente, os propongo que hagáis un tour por las calles del Madrid histórico, cuyos edificios y rincones albergan inquietantes historias que la mayoría desconocemos. Aquí os dejo la primera parte del tour, y en unos días os paso la segunda parte.


Palacio Real:
Cuenta la superstición que, antiguamente, los terrenos situados entre la cuesta de San Vicente y San Francisco El Grande, estaban habitados por brujas, duendes y fantasmas, que empezaron a manifestarse durante el reinado de Alfonso VI y la construcción del antiguo Alcázar, en 1537, por haber visto perturbada su paz. Muchos obreros murieron inexplicablemente durante la construcción.
El suceso más importante ocurrió el día de Nochebuena de 1734. Mientras Felipe V pasaba las fiestas en el Palacio del Buen Retiro, misteriosamente el fuego devoraba el Alcázar y las llamas destruían para siempre pinturas y objetos de gran valor. Fue tan violento el incendio, duró 4 días, que, según relatos de testigos, muebles y cuadros eran arrojados por las ventanas al no ser posible sacarlos por las puertas. Así se salvaron grandes telas de maestros, que hoy admiramos en el Museo del Prado. Todavía pueden observarse hoy, por ejemplo, los efectos del chamuscado en el retrato ecuestre del Emperador Carlos V en la Batalla de Mulberg, de Tiziano. Cuenta la leyenda que el incendio fue provocado por la venganza de las ánimas que habitaban el lugar y que vieron perturbada su paz.

Entonces, Felipe V encargó en 1735 erigir el palacio “más grandioso del mundo”, según sus propias palabras, sobre las cenizas del Alcázar. Por temor a nuevos incendios, la entera construcción fue realizada en piedra. La consecuencia fue que las habitaciones del palacio, todas abovedadas, exigieron tal espesor de los muros para el contrarresto y soporte de las bóvedas que este espesor alcanzó en la planta baja los cuatro metros. Comienza entonces una remodelación iniciada por Filippo Juvara y seguida por Juan Bautista Sachetti y Ventura Rodríguez que no está exenta de leyendas. Por ejemplo, durante su construcción se rumoreaba la existencia de fantasmas o demonios que trepaban por sus muros aún por concluir ante el asombro y miedo de los obreros.

También hubo "accidentes laborales" achacados a espíritus malévolos que empujaban al vacío a los trabajadores. Ante estas manifestaciones maléficas, Felipe V decide realizar un exorcismo.
Su esposa, Isabel de Farnesio, una mujer con fama de supersticiosa, también liga sus sueños a esta construcción. Cuenta la leyenda que tras una espantosa pesadilla en la que veía cómo un terremoto asolaba Madrid, ordenó retirar todas las estatuas de las balaustradas y colocarlas en la plaza de Oriente. Quiso así poner a salvo su vida de una premonición en la que moría aplastada por una gran estatua.
Al finalizar las obras, y para que el arquitecto no pudiese construir otro palacio igual, Felipe V ordenó que le sacaran los ojos y le cortaran los brazos y la lengua. Cuenta la leyenda que una de las cabezas que adorna el frontispicio del Palacio representa a uno de los arquitectos y que algunas noches se oyen voces y ruidos y se mueven muebles en salas cerradas, provocados por él.
Antes, otro rey, Carlos II el Hechizado, fue sometido a un exorcismo en Palacio en 1698. Se llegó a asegurar que el monarca fue embrujado, cuando tenía 14 años, con un chocolate en el que se diluyeron los sesos de un muerto. Se atribuyó el hecho a su madre, que habría sido ayudada por su valido Valenzuela, el duende. Y es que ya por esos años, se hablaba de un duende que recorría las estancias de Palacio asustando a propios y extraños. Pero como suele ocurrir con muchas leyendas e historias antiguas, en esta ocasión terminó con nombre y apellidos, pues el susodicho duende burlón pudo ser un confidente sigiloso de María de Austria. Apresado finalmente, convirtió su vida en una leyenda de espías.
Y si sus muros fueron testigo de hechos que muchos calificaron como paranormales, su entorno también ha pasado a la historia con leyendas de misterio. Es el caso del Campo del Moro, un bello jardín palaciego que en sus orígenes sirvió de escenario de torneos y cacerías y que, con el paso del tiempo se trastocó en paraje fantasmal para la aristocracia.
Mucho se habló del fantasma embozado del Campo del Moro -quizá para tapar embarazos no deseados- y del oso desaparecido. Cuenta la leyenda que el rey Juan II, aunque tildado de homosexual, pobre de carácter y fácilmente influenciable, fue muy bien recibido por el pueblo de Madrid. Se le obsequió con un osezno y su domador, que fueron instalados en el Campo del Moro. El adiestrador amaestró al animal violentamente. Una noche, el oso se escapó de su jaula y al día siguiente desapareció su domador. En las noches de luna llena los centinelas contaban que se oían pisadas, gruñidos y gritos humanos. Algunos afirmaron haber visto entre los árboles las sombras de un animal y una persona que huía de sus garras. Esta leyenda cobró fuerza con el paso de los años.


Palacio de Cañete (Mayor, 69):
Actualmente, el edificio está ocupado por el Patronato de Turismo y antes ha sido residencia temporal de algunos gobernadores civiles y alcaldes de la Villa. En 1654 corrió el rumor de que estaba habitado por ruidosos duendes, que movían muebles y lanzaban alaridos nocturnos. Cuentan que el espíritu del marqués de Cañete, que fue asesinado, se paseaba por los pasillos de su mansión, lamentándose, hasta que se descubrió al verdadero autor de su muerte.


Plaza Mayor:
El hecho de que, hasta 1765, fuera el lugar principal de las ejecuciones públicas de la Inquisición, hizo que surgieran multitud de rumores en toda la villa sobre la existencia de fantasmas en las casas de los alrededores. Éstos fueron avivados por los propios vecinos de la zona, que aseguraban que todas las noches se podían oír los gritos de los ejecutados. Se colocaba el patíbulo delante del portal de pañeros si la pena era de garrote; frente a la Casa de la Panadería, si era de horca, y ante la Casa de la Carnicería, si era de cuchillo o hacha. Posteriormente, la plaza sirvió de coso taurino.


Iglesia de San Ginés (calle Arenal):
Es uno de los templos más antiguos de Madrid: hay constancia de que ya existía en el 858. Y sobre sus muros rondan dos leyendas, aunque quizá sea una sola con los personajes cambiados. La primera dice que en el atrio de la iglesia un joven mató a su novia. La otra habla de unos criminales que asesinaron a un hombre y le cortaron la cabeza, que colocaron a los pies de la Virgen. Se habla del fantasma sin cabeza, pero que habla y que se aparecía en la puerta del templo al caer el sol. Con el tiempo este fantasma desapareció.
La lonja que da a la calle Arenal sirvió de cementerio. Y de allí desenterró la Inquisición muchos huesos, que fueron quemados por suponérseles de los judíos que vivían en aquel paraje cuando sólo era un arenal. Para más detalles siniestros, a este templo asistía el Tribunal de la Inquisición para oír una misa y un sermón el día que la bula se publicaba.
El elemento más curioso de la iglesia ha sido un gran cocodrilo colocado a los pies de la Virgen de los Remedios. La referencia es en pasado, pues fue llevado a restaurar y no parece que esté en condiciones de volver a su ubicación. Este animal también tiene su leyenda. Un gran tronco de árbol cayó sobre el cocodrilo, salvó la vida de Alonso de Montalbán, y dejó al descubierto en su interior la imagen de una Virgen.
En un lateral del coro está una imagen de la Virgen dentro de un tronco. Es la Virgen de Valvanera, patrona de La Rioja.
Para los curiosos: en esta iglesia fue bautizado Quevedo, se casó Lope de Vega y San Isidro acudía a diario a rezar antes de ir a trabajar.


Real Casa de Correos (Puerta del Sol):
El reloj de la Real Casa de Correos marca el final y el principio del año para numerosos españoles, pero pocos conocen que tanto su maquinaria como la edificación misma guardan leyendas misteriosas y de transfiguraciones.
Cuando Carlos III, allá por 1768, ordenó construir la Real Casa de Correos poco podía imaginar que su historia estaría ligada a la polémica y a leyendas del Averno. Este edificio, primero sede de la Administración del Correo Central, después Capitanía General, Gobierno Militar y guardia de prevención, llegó al siglo XIX como Ministerio del Interior y luego de la Gobernación. Posteriormente acogió la Dirección General de Seguridad y, en la actualidad, como Real Casa de Correos, es la sede de la Presidencia de la Comunidad de Madrid, con su arquitectura original bastante recuperada.
Situado en un lugar emblemático para Madrid -la Puerta del Sol- y para las carreteras españolas -a sus puertas se sitúa el famoso kilómetro 0-, ya su propio diseño levantó a los habitantes de la Villa contra su arquitecto, el francés Jaime Marquet. Y es que los madrileños hubieran preferido para tan simbólico edificio un nombre español y ligado a la historia de la ciudad, Ventura Rodríguez, quien, como recordó Fernández de los Ríos, ya había presentado unos planos para este proyecto.
La burla y la mofa -incluso el desprestigio- cayeron sobre este arquitecto francés, al que se acusó, incluso, de haber olvidado construir la escalera interior de este edificio, de planta rectangular y organizado en torno a dos patios interiores.

Pero volvamos a los primeros momentos de las obras, pues ahí es donde surge la leyenda endemoniada. Cuentan crónicas antiguas que unos albañiles que participaban en las tareas de construcción recibieron la terrorífica visita de Satanás. Al parecer, entre puesta de piedra de Colmenar y yeso, una voz profunda se dirigió a ellos y les recordó que la edificación era propiedad del Infierno. De nuevo la leyenda recuerda que la culpa de todo eran los planos del francés.

Con el miedo calado hasta los huesos, los obreros se negaron a trabajar por temor a una nueva visita del Príncipe de los Infiernos. El director de la obra no tuvo más remedio que poner los hechos en conocimiento de la Inquisición. Ya con un destacado fraile presente en las obras -y en la nómina-, los trabajadores volvieron al tajo aún con ciertos temores. Afortunadamente, bien sea por la presencia del religioso o por compromisos del diablo, el caso es que no volvió a sentirse la presencia maligna en el edificio.
Pero este edificio, que alojó en su tejado el primer telégrafo óptico de España, aún recuerda otra historia singular que refiere una transfiguración. El protagonista en esta ocasión es su célebre reloj, procedente de la antigua iglesia del Buen Suceso.
Aunque ahora concite aires festivos cada 31 de diciembre, y con el nuevo año sus alrededores aparezcan sembrados de confeti, gorros, matasuegras y corchos de cava, en plena ocupación napoleónica sirvió de refugio a un militar francés -otra vez un francés surge en esta historia-.
Contaba el pueblo llano que cuando las tropas napoleónicas entraron en la ciudad de Madrid, un capitán de dragones francés ocupó este regio edificio con una pequeña compañía de soldados. Los madrileños, fieles a su carácter y enfurecidos por el asalto, rodearon la Casa de Correos y los militares huyeron, aunque nunca apareció el capitán francés.
La leyenda cuenta entonces que Lucifer, para ayudarle, le había escondido en el flamante reloj. Fueron convocados especialistas relojeros de todo el país que revisaron la maquinaria y sólo encontraron un pequeño ratón. Se pueden imaginar el triste final que corrió el pobre roedor, confundido con un militar amigo del demonio.

miércoles, 5 de octubre de 2011

De tapeo a la cervantina

¿Sin planes para el fin de semana? Aquí va una sugerencia.

Destino: Alcalá de Henares



Olvídate del coche por un día y por 5,70 € compra el billete de ida y vuelta del tren de Cercanías en la estación de Atocha RENFE. En media hora estarás en el centro de Alcalá de Henares.

Para empezar, un buen desayuno en Oh Lalá (c/Mayor, 8), muy buenos precios (desde 1,65 €) y una terraza interior que seguro no te dejará indiferente. No te quedes en la entrada!!!!

Después toca ruta cultural para bajar el desayuno, no dejes de visitar la Casa de Cervantes, es gratuita y tiene un patio interior de lo más agradable. Para los más curiosos, en la calle Mayor fijaos en los desagües de las casas con forma de cabeza de dragón, y en el nº 13 y 17 de esta misma calle, ¿encuentras la mirilla de la puerta? Echa un vistazo encima de tu cabeza y la descubrirás.

Tras nuestro paseo, llega la hora del tapeo. En la mayoría de los restaurantes de Alcalá de Henares, por 2,50 € tienes tapa y bebida. Pero qué tapas!!!! Hamburguesas con patatas, pinchos morunos, sándwich mixto, huevos fritos con morcilla y papas, tostas de gulas y de salmón más grandes que la palma de la mano, molletes de lomo con queso o jamón…



Mi recomendación va para el restaurante Indalo (c/Libreros, 9). Aquí la tapa con bebida cuesta 2,60 €, pero la decoración y lo acogedor que es el salón, bien merecen 10 céntimos más.

Después de todas las cervecitas, la vuelta…. Sin problema, recordar que habíamos dejado el coche en casa. A disfrutarlo!!!

lunes, 26 de septiembre de 2011

“Gourmet Sensation”, la cocina de los sentidos en el restaurante Amayra

En la actualidad, el momento de sentarse a la mesa a comer ha evolucionado, no sólo es una cuestión de alimentación, sino que se ha convertido en un placer con el que disfrutar con los cinco sentidos. En cocina, la estimulación de los sentidos es el fin que debe perseguir todo cocinero para potenciar al máximo la experiencia gastronómica, descubriendo así olores, sabores, texturas, colores y sonidos en cada uno de los platos.



El arte de comer con los cinco sentidos, conocido hoy en día como “neurogastronomía”, es el punto de partida que ha tomado Juan Pedro Lorero, jefe de cocina del restaurante Amayra, para confeccionar el nuevo menú “Gourmet Sensation”. Un menú compuesto por cinco platos, diseñados para potenciar cada uno de los sentidos, provocando de esta manera en el comensal, una experiencia sensorial elevada a la máxima potencia que hace disfrutar el doble del placer de la buena mesa.

Queso en texturas
(Sentido del tacto)

Ensalada multicolor
(Sentido de la vista)

Merluza en papillote al aroma de especias
(Sentido del olfato)

Tacos de solomillo tres gustos
(Sentido del gusto)

Roquita de chocolate y peta zetas con polvo de pistacho
(Sentido del oído)

El precio del menú “Gourmet Sensation” es de 39 € (IVA incluido y bebida aparte).

¿Te atreves a vivir una experiencia gastronómica multisensorial?

Dirección: Alcalá, 19
Teléfono: 91 523 46 57
Horario de apertura: abre de lunes a domingo, excepto domingos mediodía, de 13:00 a 16:00 horas y de 20:30 a 23:30 horas.
Precio medio: 35 €

jueves, 15 de septiembre de 2011

¡¡¡Al cine por 2 €!!!

Hoy os traigo una oferta atractiva que seguro hará las delicias de los más cinéfilos a un precio de escándalo.



La próxima semana, del 19 al 28 de septiembre, tendrá lugar “La fiesta del cine” en varias salas de España que se suman a esta iniciativa.

El mecanismo es muy simple: del 19 al 25 de septiembre vas a una de las salas participantes, cualquier día a cualquier sesión pagando tu entrada a precio normal, y te entregan una acreditación. La semana siguiente, en los días 26, 27 y 28 de septiembre, puedes volver al cine cuantas veces quieras con tu acreditación y pagar solamente 2 €.

Qué!!! ¿Apetece una sesión intensiva de cine?

Podéis consultar las salas adheridas a esta promoción en:

lunes, 5 de septiembre de 2011

Un pequeño rincón gastronómico en la zona financiera de Madrid

Acaba de abrir sus puertas en la zona norte de la capital Okara, un pequeño restaurante de cocina mediterránea donde degustar productos frescos de temporada abiertos a la imaginación de los cocineros.



El concepto de cocina de Okara nace de la necesidad de tres jóvenes empresarios de hacer una cocina con una buena relación calidad-precio y donde la materia prima sea la estrella indiscutible de cada plato. Dos de ellos, son los jefes de cocina del restaurante: David González, con una amplia trayectoria profesional en los fogones de Garnacha, El Chapín de la Reina, De Vinis o El Vagón de Beni, entre otros; y Alejandro García-Pardo, formado en las cocinas de Il Piacere, Vinotecas Barbecheras o De Vinis, por citar algunos; y son los encargados de dar vida a las recetas de la carta, y de, según sus palabras: “Cuidar el maridaje entre los diferentes alimentos de cada plato para obtener una perfecta explosión de sabores. Nuestra filosofía se basa en una cocina de productos frescos de temporada fiel a la dieta mediterránea y con unas pinceladas de lo que nuestra imaginación nos da”.



En la carta de Okara podemos encontrar platos tales como: ensalada de gambón crujiente, burrata con pesto rojo o salmorejo con virutas de jamón y naranja, entre los entrantes; y pez mantequilla con raviolis de calabacín, milhoja de vieiras, berenjenas y trigueros, rabo de toro con boletus y patata tenedor o presa ibérica al Jack Daniel’s con patata rellena, entre los principales. Entre los postres, todos ellos caseros, destacan la espiral de tiramisú, la tarta de queso, el pastel de pistacho y el brownie de chocolate blanco y negro.



Además, Okara cuenta con un menú degustación por 25 € (IVA incluido), formado por dos medios primeros, medio de pescado, medio de carne, una copa de sorbete y un postre, que cambia a diario y ofrece los productos más frescos de cada día preparados según el criterio de los cocineros.



La jefa de sala, sumiller y tercera empresaria de este proyecto, Ana Mª Castro, formada en cocina, sala y sumillería; proveniente de una familia hostelera consolidada en el panorama gastronómico de la capital, como es la del restaurante El Borbollón; y con una trayectoria en restaurantes de la talla de Zalacaín, Jockey y De Vinis, entre otros; es la encargada de dar la bienvenida al restaurante Okara con una pequeña tortilla de patata elaborada en el momento, réplica de las famosas tortillas de El Borbollón, y de asesorar al cliente en la elección del vino de entre las aproximadamente 20 referencias de la carta, que incluye tintos, blancos, rosados, cavas y champagnes de las D.O. Ribera del Duero y Rioja, principalmente.

La entrada de Okara está presidida por una pequeña barra, donde tomar algo mientras esperamos nuestra mesa, así como un pequeño salón con capacidad para 10 personas que puede convertirse en un reservado totalmente independiente del resto del restaurante. Al fondo, el otro salón con capacidad para 30 comensales, que alberga una bodega de madera, y que está decorado al igual que todo el restaurante con tonos tierra que aportan un toque cálido y acogedor para hacer que el comensal se sienta como en casa.

Dirección: Simancas, 12
Teléfono: 91 811 95 16
Horario de apertura: abre de lunes a sábado, excepto lunes noche. El horario es de 13:30 a 15:45 h y de 21:00 a 23:30 h.
Precio medio: 30 €