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lunes, 22 de octubre de 2012

Sendero de la Laguna Grande de Sierra de Gredos

Hoy os propongo una ruta por la Sierra de Gredos para disfrutar del otoño en plena naturaleza: el sendero de la Laguna Grande.


 La ruta comienza en el parking de La Plataforma de Gredos (1750m) donde dejaremos el coche. Una amplia senda empedrada y de subida nos llevará hasta el Prado de las Pozas, la Pared Negra y la fuente de los Cavadores. Aquí haremos una parada para beber agua y reponer fuerzas, ya que todo el camino que llevamos es de ascenso.

Un último empujón y en unos metros de ascenso, llegaremos a la gran meseta de Los Barrerotes (2170m), donde disfrutar de un bonito panorama de la cumbres de Gredos.

Desde aquí iniciamos el descenso hacia la Laguna Grande, pasando por el Circo de Gredos y disfrutando de las manadas de cabras montesas que te puedes encontrar en tu ruta.


 Tras 2h y 30 min de caminata, nuestro premio, una espléndida panorámica de la Laguna Grande, donde descansar disfrutando de la cumbre del famoso Almanzor, entre otras.

Si deseas quedarte a dormir, reserva previamente en el Refugio que hay junto a la laguna.

Subiendo un poco más por la senda que discurre detrás del Refugio, podrás llegar a las cristalinas aguas de la Charca Esmeralda.

Después de unos buenos bocatas y un café calentito en el Refugio, de vuelta por el mismo camino hasta el coche.

¿Preparando ya la mochila?

Dificultad: baja
Duración: 5h ida y vuelta

martes, 28 de agosto de 2012

Un par de días en Phuket

Nuestra última parada en nuestro viaje por el sudeste asiático fue en Phuket. Solo teníamos dos días para descansar de nuestro largo periplo y los aprovechamos a tope.

Nada más llegar al aeropuerto de Phuket, cogimos un minibús que nos llevaba hasta nuestro hotel y que, por supuesto, nos hizo la correspondiente parada en una pequeña agencia en mitad del camino para tratar de vendernos excursiones varias.

En el hotel, nos esperaba una sorpresa de Honey Moon!!! Un corazón con pétalos de rosa sobre la cama junto a dos bonitos cisnes hechos con toallas y una botella fresquita de champagne francés con dos tartitas de corazón en las que se podía leer “Happy Honey Moon”. Además, la habitación era una pasada, con vistas al mar y a la piscina, cama de 2 m o más con dosel, bañera integrada en la habitación,… Qué os voy a contar!!!

Tras una tarde de playita, pisci y relax, nos pusimos guapos para dar un paseo por los mercadillos nocturnos. Cenamos en un italiano que estaba genial, y en el que el chef Mauro nos atendió como si fuera nuestra casa!!!

Antes de dormir, un paseo por la famosa Bangla Road, llena de bares de shows bastante subiditos de tono, donde las chicas disparan pelotas de ping pong con…, ya me entendéis; los travestis y las chicas (difícil de diferenciar en la mayoría de las ocasiones) bailando en barras americanas; bares con conciertos; un curioso juego de clavar un clavo en un tronco de árbol a martillazos; iguanas y saimiris para hacerte una foto con ellos; y otras muchas situaciones más que no sé muy bien cómo explicar de la manera más light posible. Una zona muy, pero que muy vibrante, no apta para recatadas como yo. Ja, ja!!!


A la mañana siguiente a las 6:00h ya estábamos en pie rumbo a Phi Phi, donde se rodó la película “La Playa” de Leonardo di Caprio. Al subirnos a la lancha, se nos ocurrió la brillante idea de sentarnos en la proa por eso de que fuera más emocionante el trayecto y… Dios mío!!! Qué mal lo pasamos!!! El mar estaba bastante picado y aquello pegaba unos botes que nos iban a partir en dos. Al cabo de un rato haciéndonos los machitos, le pedimos al capitán que nos dejara pasar a la parte trasera que iba cubierta porque yo estaba casi a punto de llorar pensando que en un bote nos salíamos por la borda. Dentro también se notaban bastante los botes, pero mucho menos que en la proa.

Nuestra primera parada fue para hacer snorkel rodeados por miles de peces rayados. Les tiraban comida desde el barco alrededor nuestro y de pronto te veías cercado por cientos de pececillos que incluso a veces te daban algún pequeño mordisquito!!!

Tras comer de buffet en otra playa y visitar la playa de los monos, por fin llegamos a Maya Bay, la famosa playa de Leonardo di Caprio. Un baño en un paraje idílico de aguas cristalinas y arena blanca, multitud de fotos desde todos los ángulos posibles, y de vuelta al barco para disfrutar de un par de horas de relax en Khai Nok Island.


Nuestra última noche volvimos a dar un paseo por la famosa zona de perdición y cenamos en otro italiano que no estaba tan rico como el de nuestro amigo Mauro.

Al día siguiente, llegó el último día de nuestro viaje de ensueño. Mi resumen… Vietnam me hechizó, Camboya me enamoró y Tailandia me impactó.

Qué ganas tengo ya de escaparme de nuevo a descubrir otros lugares del mundo!!!

miércoles, 8 de agosto de 2012

Bangkok 2ª parte

Bueno, ya estoy de vuelta con el resto de mis aventuras por Bangkok. En el anterior post visitamos algunos de los templos más importantes, y en nuestro tercer día en esta ciudad descubrimos algunos más. Como el templo Intharawihan, con un Buda enorme al aire libre y cuyos dedos de los pies hacen de altar; el Templo de Mármol; o el Templo Traimit en la zona de Chinatown, que tiene el Buda de oro más grande del mundo de 4 m de alto y 5 toneladas de peso.

Teníamos curiosidad por visitar la fábrica más grande de Asia de antídotos para las picaduras de serpientes, para ver cómo extraían el veneno, pero ya había pasado la hora de la exhibición, así que nos fuimos a comer al cercano parque de Lumpini y a buscar a sus famosos dragones de Komodo. Vimos uno grande saliendo del agua y otro pequeñín corretear por el césped!!!


Nos volvimos al hotel a ducharnos y a prepararnos para el plan nocturno que nos esperaba: una velada de combate de boxeo thai auténtico!!!

Nada más llegar al Lumpini Stadium, localizamos a la chica que nos informó de las entradas por la mañana y compramos un par de localidades junto al ring por 2000 THB para disfrutar del espectáculo en primera fila. Muchos hombres y pocas mujeres; ambientazo tipo peli de Jean Claude Van Damme “Contacto sangriento”; en las gradas más altas tipo gallinero, cientos de thais gritando y haciendo apuestas sin parar; sillas mullidas para la zona VIP de alrededor del ring; camareras sirviendo cervezas; ventiladores en el techo para refrescar un poco el ambiente; y una orquesta tocando la musiquilla de guerra que acompaña cada combate.


En cada esquina del ring un luchador, siempre uno de rojo y otro de azul, y detrás de cada uno, sus entrenadores y su familia gritando a pleno pulmón todo tipo de consejos.

En total vimos 9 combates de 5 rounds cada uno. En el primero, al tercer round dejaron KO a uno de los boxeadores que le sacaron en camilla; en los siguientes, golpes y patadas de verdad que abrieron alguna que otra brecha; y el séptimo combate, el del campeón del mundo, al que le arrebató aquella noche el título, Rathanfa.

Durante la velada, teníamos acceso a la zona donde preparaban a los boxeadores y les daban masajes. Me lo pasé genial con el ambiente, la musiquilla y las peleas. Si es que soy un chicazo!!!

Al terminar, en un taxi a tomar un cóctel al Sky Bar del Lebua Tower. Espectacular escalinata iluminada a en el piso 62, increíble restaurante y barra de copas y maravillosas vistas de todo Bangkok iluminado!!!


¿Os imaginabas una despedida mejor?

¿Qué me llevo de esta ciudad? En Bangkok nos encontramos con una gran urbe, dominada por los rascacielos y los grandes centros comerciales, además de algunos pequeños suburbios que todavía mantienen sus tradicionales restaurantes callejeros.

A la hora de desayunar, comer o cenar, las calles se llenan de pequeños puestecillos de comida, parece que nadie cocina en su casa. Los mercadillos, como setas, en cada calle. Y la gente, mucho más interesada en sacar provecho de los turistas, intentando timarte constantemente por la calle para subir a un tuk tuk y llevarte a un sastre, una tienda o algún sitio del que él saque beneficio; o diciéndote que algo está cerrado para llevarte a otro sitio; o taxistas que se niegan a conectar el taxímetro para cobrarte más del triple por el trayecto.

A pesar de estos aspectos negativos, el encanto de viajar sobre la ciudad en el skytrain, navegar en sus taxis de agua por el río Chao Phraya, y la grandiosidad de sus maravillosos templos, hacen de esta ciudad un destino vibrante y diferente.

Koop koon kaa (gracias) Bangkok!!!

viernes, 27 de julio de 2012

Bangkok 1ª parte

Tras unas semanas escribiendo de otros temas, retomo mis aventuras por los países asiáticos, más concretamente por Tailandia. Próxima parada: Bangkok.


Como recordaréis de los post anteriores, aterrizamos en este país, provenientes de Vietnam y Camboya, países maravillosos en los que se da por sentada la buena fe de las personas y en los que nadie intentará estafarte. ¿Por qué digo esto? Tailandia no es menos espectacular que estos países y la mayor parte de la gente es muy amable y servicial, pero hay que estar bastante alerta si no quieres caer en las redes de los taxistas o conductores de tuk tuk que intentarán cobrarte más o llevarte a tiendas de sus familiares y amigos para hacer el agosto contigo.

Aún no sabíamos qué nos depararían el resto de días de nuestra estancia en Bangkok, pero nada más llegar al aeropuerto, un taxista intentó timarnos y quería cobrarnos 1100 THB por un trayecto de 450 THB!!! Menos mal que siempre llevo todos mis viajes super preparados y sabía que era imposible que costara ese precio y nos negamos a pagarlo.

Nuestra visita a Bangkok coincidió con las graves inundaciones que asolaron parte de las ciudades este invierno pasado y hasta llegar allí no sabíamos qué situación nos íbamos a encontrar. Por suerte para nosotros, el gran mercado de Chatuchack ya no estaba inundado y nada más llegar aprovechando que era domingo y sólo abre en fines de semana, nos dirigimos allí a hacer nuestras primeras compras.

Se trata de un gran mercadillo al aire libre y bajo techo, lleno de pasillos que se cruzan unos con otros y con multitud de puestos de todo tipo de cosas. Es parecido al sistema de Camdem Town de Londres, pero no con tanto encanto.

Eso sí, me compré una lámpara hecha con cocos y con forma de jirafa, que es una monada!!!

Tras el agotador paseo de compras, un baño en la piscina de la azotea del hotel con una jarra de cerveza bien fresquita, y nos hemos ido a darnos un masaje relajante thai a un sitio que nos recomendó una amiga tailandesa.

De vuelta al hotel, una parada en el mercado nocturno de Patpong, lleno de gente, puestos de imitaciones, bares con shows sadomasoquistas, chicas en ropa interior bailando en barras americanas,…, todo un mundo!!!

Al día siguiente y tras un potente desayuno disfrutando de las vistas de la ciudad desde la azotea de nuestro hotel, cogimos el skytrain, rumbo a Sathorn, el muelle donde se cogen los taxis del agua.

Siguiendo las recomendaciones de nuestra amiga tailandesa, entramos en el ShangriLa Hotel para reservar la cena en barco por los canales, pero no se podía porque el nivel del agua estaba muy alto a causa de las inundaciones. Aún así, el paseo a través de todo el hotel, fue un verdadero lujazo, y el botones de la puerta vestido como el Dr. Livingston, lo más. Ja, ja!!!

El taxi de agua nos dejó en la zona del Palacio Real, y nuestra primera visita fue para el Wat Arun, que recuerda a los templos de Camboya y con unas escaleras igual de empinadas o más!!!


De aquí, pasamos al Wat Po, el templo por excelencia de los masajes, y no quisimos dejar de probarlos en su escuela. Una gozada y baratitos!!!

En este templo está en Buda reclinado de 45m de largo. Es espectacular!!! Además, había una especie de pucheros, unos 50 o más, todos en fila y comprabas un cuenco de moneditas por 20 THB y tenías que ir echando una moneda en cada uno de ellos para que escuchara tus plegarias. Por supuesto, que lo hicimos!!! Ja, ja!!! Ya no sabíamos ni dónde echábamos las moneditas después del 30 o así.

Nuestra siguiente visita, el Palacio Real y de camino, intentaron timarnos de nuevo diciendo que estaba cerrado para llevarnos en tuk tuk a ver otras cosas que les interesaban. Menos mal que no les creímos y llegamos a la puerta que por supuesto, estaba abierta. Cómo son!!!

Nada más entrar, nos informaron que por respeto al Rey había que ir tapado, y tuve que alquilar una falda thai granate con una camisa amarilla, que desde luego rompieron todo mi glamour para la visita, pero que, según mi chico, estaba guapísima. Cómo se nota qué íbamos de Luna de Miel!!! Ja, ja!!!

Tras disfrutar de toda la ostentosidad y las cantidades ingentes de oro que tiene por todos los lados el Rey de Tailandia, nos fuimos a comer a la animada calle de Khao San Road. Desde allí y en un taxi con taxímetro (otro nos quería timar y no ponerlo), llegamos a la Montaña Dorada. Un templo con una escalera circular de 444 escalones y con unas bonitas vistas.

Al salir y ya bastante cansados, un paseo hasta el Columpio Gigante y la Pagoda que está al lado y unas últimas compras en el Centro Comercial MBK (aquí se puede regatear como si estuvieras en la calle). Ah!!! No olvidéis acercaros a la calle lateral del Templo Mahatat a comprar unos amuletos super chulos y muy auténticos!!!

En el próximo post, más pistas sobre esta ciudad…

lunes, 16 de julio de 2012

¿Te gustaría recorrer Europa completamente gratis?

Si la crisis ha minado tu bolsillo y este año no puedes permitirte conocer otros países, has llegado al sitio acertado. Porque el plan que te voy a proponer hoy, te permitirá visitar los monumentos más importantes de las principales capitales europeas sin gastarte ni un céntimo.


¿Imposible? Acércate a Parque Europa en Torrejón de Ardoz y haz un recorrido por las principales capitales europeas, fotografiándote junto a las réplicas a escala de sus monumentos más representativos: la Torre Eiffel de París, la Puerta de Brandenburgo de Berlín, La Sirenita de Copenhague, la Fontana de Trevi de Roma, el Manneken Pis de Bruselas, el David de Miguel Ángel de Florencia, la Torre de Belém de Lisboa, o el Puente de Londres, por citar algunos.


Además, cuenta con zonas de picnic y de juegos infantiles que harán las delicias de los más pequeños.


En verano, las noches de los viernes y los sábados a las 23:00h podrás disfrutar de un espectáculo de luces y agua en la fuente cibernética de la Plaza de Europa.

Y todo esto por un coste de 0 €. ¿Te vas a quedar sin presumir de álbum de fotos a la vuelta de las vacaciones? Vas a ser la envidia!!!

Horario verano: de domingo a jueves y festivos de 10:00 a 00:00 horas; y viernes, sábados y vísperas de festivos de 10:00 a 02:00 horas
Precio: gratis

martes, 8 de mayo de 2012

Segunda parte de aventuras por el Delta del Mekong

Bueno, si os quedasteis con ganas de seguir leyendo nuestras peripecias por el río Mekong, aquí estoy de nuevo con la segunda parte de mi relato.

Os acordáis que me quedé durmiendo en Can Tho, ¿verdad? Pues a la mañana siguiente a las 06:00 a.m. ya estábamos en pie, listos para embarcar en un taxi de agua rumbo al mercado flotante de Cai Rang.


Por el camino, unos 30 minutos desde el puerto de Can Tho, descubrimos la vida de las casas de la ribera y nos cruzamos con algunos barcos que volvían sin mercancía rumbo a sus hogares.

Nuestro guía terrestre, Mr. Thanh, nos explicó que los barcos llevan dos ojos dibujados en la proa, porque antiguamente creían que el río Mekong estaba lleno de monstruos y de esta manera, el barco vigilaba por ellos.

Cai Rang es el mercado flotante más grande de Asia y a él llegan a diario los locales de diferentes provincias a vender su mercancía. Permanecen allí unos días hasta que venden todo y luego regresan a sus hogares. A finales de diciembre es cuando está más masificado de barcos, que es cuando los locales vienen a comprar para celebrar la Navidad.

El mercado funciona de 05:00 a 11:00h y normalmente hay muchos barcos, por lo que, para facilitar la compra, colocan en un mástil una muestra de cada una de las frutas que venden, para que desde la distancia puedas elegir el camino a tomar para llegar a la barca que te interesa.


De regreso, paramos en un mercado local en tierra firme, y paseamos entre todo el bullicio de puestos de comida y de objetos, entre gente, motos y bicis por pasillos super estrechos. Vimos muchos tipos de peces vivos, ranas que pelaban aún estando vivas, una especie de anguilas que mataban golpeando su cabeza contra el suelo, diferentes tipos de pescados y mariscos secos para que aguanten más tiempo y después poder freírlos, las flores comestibles pumpkin que están deliciosas, …

Antes de regresar al puerto de Can Tho, nos paramos en un pequeño jardín con granja incluida, donde Mr. Thanh nos enseñó a diferenciar los árboles frutales de la duria, Jack fruit, pomelo, planta del dragón, los deliciosos longon,…; además de algunos animales que crían para consumo propio, como: serpientes, puercoespines, una especie de perritos de la pradera, caracoles gigantes, tortugas,…

Una vida impactante la del Mekong, desarrollada a un lado y otro de sus orillas, donde la gente hace su vida cotidiana bañándose, lavando los platos, pescando, …, en aguas turbias e infestadas de serpientes, plantas y suciedad; regalando siempre la mejor de sus sonrisas al turista.

Una última curiosidad, en los barcos-casa donde duermen, tienen a los lados dos grandes cestas de mimbre con forma de plátano gigante medio sumergidas en el agua, donde guardan los peces que capturan vivos para su propio consumo, y así tener comida durante mucho más tiempo.

¡Esto sí que es otro mundo!

jueves, 26 de abril de 2012

Un par de días por el Delta del Mekong

Ya estoy aquí de nuevo con más historias de mis viajes por el mundo. En esta ocasión le toca el turno al Delta del Mekong.

El río Mekong es uno de los ríos más grandes del mundo. Nace en China y discurre por Birmania, Tailandia, Laos, Camboya y Vietnam. Mi visita parte de la ribera de la costa vietnamita.

Tras dos horas de trayecto en coche desde la ciudad de Ho chi Minh, llegamos al puerto de Cai Be, donde cogimos un pequeño sampán para recorrer el mercado de flotante de Cai Be y sus casas sobre el agua.


En el trayecto en coche, nuestro guía, Mr. Tahn, nos fue contando cosas muy interesantes de la cultura vietnamita. ¿Sabíais que…? Cuando alguien muere en Vietnam, se vela el cuerpo como mínimo dos días y es una adivina que visita a la familia la que les dice cuándo pueden enterrarlo; o que tienen 14 días de vacaciones en todo el año y una semana por Luna de Miel; que pagan un 10% de impuestos y la medicina es de pago.

Bueno, tras este inciso, continúo con mi viaje por el Mekong. A bordo del sampán, nos esperaba otra guía que sería la encargada de mostrarnos la vida acuática de la zona. Se llamaba Pu o algo así, era encantadora y con ella aprendimos muchísimo.

Nos llevó hasta una granja local y vimos cómo elaboran el arroz inflado, los caramelos de coco, el papel de arroz y muchas cosas más. También nos mostró, el vino de arroz con serpiente, que por lo visto es muy bueno para los chicos para… Ja, ja!!! Aunque debo reconocer, que no lo probamos. Nos decantamos por un maravilloso té de jazmín servido al estilo milenario por Pu que estaba delicioso.


De vuelta al barco hasta nuestra próxima parada para comer en una casa local antigua. Nada más entrar, nos encontramos un altar erigido en honor al dueño de la casa, fallecido hacía tres meses. Al fondo, un agradable jardín que hacía las veces de comedor al aire libre. Tuvimos la oportunidad de probar oreja de elefante, que es un pez típico de la zona que está muy bueno, junto con otros platos más que nos sabemos muy bien qué eran, pero que estaban riquísimos.

Después de comer, cogimos un barquito típico, tipo canoa, y cubiertos con el gorro vietnamita, recorrimos los canales más selváticos del Mekong, llamado por los vietnamitas, “cuulong”, que significa nueve dragones.


Atracamos en una pequeña aldea, en la que tras descansar un rato en una hamaca colgada entre poste y poste del bar, cogimos un par de bicis cochambrosas y nos hicimos un tour por la aldea de unos 40 minutos.

Para reponer fuerzas, un par de tés y unos refrescos mientras disfrutábamos de un show de música tradicional.

Un último paseo en sampán con Pu y momento de despedirse para irnos a nuestro siguiente destino: Can Tho, donde pasamos la noche.

¡Qué amable es la gente aquí y qué valientes! Vimos cómo se metían en el agua cenagosa del Mekong, que no tiene cocodrilos, pero sí serpientes, para pescar con las manos, reparar los barcos o simplemente remojarse.

Bueno, otro día os sigo contando las aventuras de nuestro segundo día por estas tierras.

martes, 20 de diciembre de 2011

Hanoi: la esencia pura de Vietnam

El primer contacto con el país, ya te hace tomar conciencia de lo que te espera a lo largo de los próximos días que vivirás en la ciudad de Hanoi. De camino del aeropuerto al centro de la ciudad, múltiples coches, motos, bicis, carros y todo tipo de transporte que se os ocurra, nos acompañaron en nuestro recorrido, en el que llegamos a ver una moto con una especie de jaula incorporada que transportaba unos ocho cerdos vivos!!!! Éste sólo era el principio, claro está.


Llegamos a nuestro hotel ubicado en el corazón del Distrito 1, llamado Hoan Kiem. Sus calles están repletas de tiendas clasificadas por gremios, gente, motos, bicis, mujeres vietnamitas con el gorro típico y portando sus frutas y verduras según su tradicional sistema de balanzas, …

Tras un recorrido por las múltiples tiendas de cada barrio para adquirir algunos recuerdos de madera lacada, y una parada en uno de los talleres donde realizan los famosos lienzos vietnamitas bordados a mano que son una auténtica preciosidad; nos hemos tomado un respiro con una bia hoi (la cerveza típica vietnamita) en uno de los típicos bares que había en un cruce de calles del barrio viejo, mientras contemplábamos todo el bullicio de la ciudad.

Por la tarde, una visita al Lago Hoan Kiem con su templo y su famosa tortuga, y cursillo intensivo de nuestras primeras palabras en vietnamita que nos acompañarían el resto de los días: xin chiao (hola), tam biet (adiós) y cam on (gracias).

Al día siguiente y tempranito, día de visitas: Mausoleo de Ho chi Minh y paseo por la Residencia del presidente y sus jardines; Templo de la Literatura; y paseo por el barrio francés y visita a su catedral (muy parecida a Notre Dame), al museo de la historia de Vietnam y un par de pagodas.


Debo reconocer que estoy enamorada de los bares vietnamitas: cualquier esquina de la calle, en mitad de la acera, unas cuantas banquetas de plástico pequeñitas y una nevera portátil a cargo de un señor o señora que te vende latas de refresco y cervezas. Disfrutar aquí de una cerveza rodeados de motos por todos los lados y viendo la vida pasar, es toda una experiencia que te hace ver la cosas con otros ojos.

La última tarde que pasamos en Hanoi, tras nuestra excursión a la Bahía de Halong, que os contaré en el siguiente post, visitamos la prisión de Hoa Lo. Parece mentira que fuera tan sólo hace poco más de 30 años que terminara la guerra de Vietnam. Un mundo tan avanzado y que permita que ocurra una guerra tan ridícula, que se llevó la vida de tantas personas buenas tanto vietnamitas como americanas, por nada.

Esto explica por qué ha avanzado tan poco el pueblo de Vietnam en pleno siglo XXI, perdieron todo y aún no ha pasado tiempo suficiente que les permita reconstruir sus vidas y las de sus hijos.


¿Qué me llevo de Hanoi? La describiré como una ciudad caótica y ruidosa, pero con mucho encanto. Hemos visto cientos, miles de motos, bicis, personas caminando, cyclos, …, en cada cruce, en cada calle. Motos con tres, cuatro y hasta siete personas, portando colchones, mesas, cajas enormes, jaulas llenas de gallinas, cerdos y todo lo que se pueda imaginar.

Mujeres con el sombrero típico y su tradicional sistema de carga en balanza, y conductores de cyclos y de motos con sombreros de la guerra.

Bellas mujeres ataviadas con su bonito traje típico, llamado ao dai, que contrastan con las mujeres desaliñadas y en pijama que atienden los puestos callejeros donde venden carne de perro, pollo, vaca o lo que sea, sin ningún tipo de higiene; o las que atienden los restaurantes abiertos a la calle, que lavan los platos en un barreño en la acera y cocinan el plato del día en grandes peroles situados en la entrada.

O esos otros hombres y mujeres, que atienden los típicos bares de los que ya os he hablado antes, que te ofrecen unas mugrientas chanclas para que descansen tus pies mientras te tomas una cerveza, más bien caliente, y disfrutas de ver pasar la vida ante tus ojos con todo su caos y todo su encanto.


Aceras y calles repletas de color y de vida, donde poder cortarse el pelo por 1$ en cualquier esquina preparada con un espejo y un sillón de peluquería; reparar o hinchar las ruedas de la bici en un taller improvisado provisto de una bomba de inflar y unas pocas herramientas; comprar una barra de pan en mitad de la carretera que te vende amablemente una señora bajo una sombrilla; señoras que portan en un carrito una báscula con medidor de altura para que te peses en cualquier lugar de la calle; jaulas con coloridos pajarillos colgadas de árboles, farolas o cualquier otro invento; tiendas-casa en las que se desarrolla su vida y te venden una camiseta de marca mientras cena toda la familia junta sentada en el suelo sus tradicionales cuencos de sopa, llamados Pho; el colorido de las mascarillas protectoras que llevan por la calle la mayoría de ellos para protegerse de la polución; la señora que va tocando la campanilla y empujando el carrito de recogida de basura para mantener limpio todo este caos; …; todo esto, es Hanoi.

¡Tam biet Hanoi!